Entrevista a Manuel Ramírez, profesor titular de la ULPGC

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Manuel Ramírez Sánchez es Profesor Titular del área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la ULPGC (Departamento de Ciencias Históricas). Ha participado en numerosos proyectos de investigación relacionados con la historia del la cultura escrita, la epigrafía y sociedad en la Hispania Antigua y las Humanidades Digitales. Entre sus muchas investigaciones, hoy destacamos la realizada en los cementerios ingleses, con su última publicación “Historias en la Piedra. La escritura última en los cementerios ingleses de Canarias”, que será presentado esta tarde a las 20:00 h en la Casa de Colón.

Abrirá las XIII Jornadas de Patrimonio Cultural de Teror el miércoles 26 de abril a las 18:00 h, con la ponencia «Los cementerios ingleses de Canarias: una huella poco conocida de la presencia británica en las Islas».

  1. Lleva varios años reivindicando la puesta en valor de los cementerios ingleses por su riqueza histórica. Con nuevas investigaciones como ésta, ¿están prestando más atención las instituciones a estos bienes culturales? ¿Ha aumentado su difusión?

La revalorización de los cementerios históricos se ha producido en las últimas décadas, sobre todo en Europa y, por suerte, Canarias no se ha quedado atrás. En Canarias tenemos más de media docena de cementerios patrimoniales que poseen la máxima categoría de protección que permite la Ley de Patrimonio Histórico. El reto ahora es promover acciones que ayuden a su difusión, para que lo sociedad canaria los conozca y poder garantizar así su protección para las generaciones futuras. Pero también hay que insertarlos en la oferta cultural destinada a los millones de turistas que nos visitan cada año, como ya hacen algunas capitales españolas desde hace unos años. Los cementerios ingleses de Canarias, por ejemplo, ofrecen una oportunidad para conocer el legado de la presencia británica en Canarias en los últimos siglos a partir de estas necrópolis, que no solo son espacios de memoria, sino también un magnífico espacio para entender mejor cómo era la sociedad en la que vivieron y murieron las personas que están enterrados en ellos.

  1. ¿Cree que está la población interesada en conocer los cementerios británicos?

Creo que sí, pero sobre todo en Gran Canaria, gracias al empeño de algunos miembros de la comunidad británica en la isla, que siempre que tienen ocasión, enseñan el cementerio protestante de San José a todos aquellos que quieren visitarlo. Desde la Universidad, a través del Vicerrectorado de Cultura y Deporte, también se han vendido programando visitas, y ha habido años en los que la demanda ha superado ampliamente la oferta. Muchas personas quieren conocer estos cementerios a raíz de algún viaje al Reino Unido, en el que han visitado alguna “churchyard” o incluso alguno de los grandes cementerios victorianos de Londres, por ejemplo, y se animan a conocer esas pequeñas necrópolis que tenemos en las islas, casi desconocidos para la mayoría de la población.

  1. Quizá, el camposanto de San Bartolomé de Tirajana sea el menos conocido. ¿Qué similitudes o diferencias guarda con el más famoso -el llamado “de los ingleses” de Las Palmas?

En efecto, es uno de los menos conocidos y, sin embargo, fue el primer cementerio histórico de Canarias que tuvo la consideración de Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en nuestra Comunidad Autónoma. Es un cementerio católico que, al igual que otros cementerios que inician su andadura en Canarias en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, ha seguido siendo utilizado hasta nuestros días, por lo que permite comprar las sepulturas más antiguas que se conservan con las más modernas. Si las comparamos con los monumentos que encontramos en el llamado cementerio inglés de Las Palmas, las diferencias son muy notables, como sucede con cualquier cementerio católico de nuestras islas, repletos de nichos junto a los muros que delimitan el recinto y en las calles del interior. En este sentido, el único cementerio inglés que quizá pueda compararse con alguno de los cementerios católicos sea el del Puerto de la Cruz —que, por cierto, es el cementerio protestante más antiguo de España—, en el que a partir de la segunda mitad del siglo pasado empezaron a construirse nichos para enterrar a las personas que ya no podían ser inhumadas en la tierra.

  1. Usted es experto en epigrafía, dentro de ese campo, habrá leído cientos de epitafios durante su investigación de los cementerios ingleses, ¿cuál ha sido el más curioso que ha encontrado?

Ciertamente me he encontrado con algunos epitafios muy originales, algunos de ellos en Canarias, incluso redactados en latín, con letras muy originales, en algunos casos diseñadas por arquitectos británicos del siglo XIX muy reputados en el Reino Unido, que debieron acometer el trabajo por encargo de los familiares del difunto. Como señaló hace años el paleógrafo italiano Armando Petrucci, uno de los mejores especialistas de nuestra disciplina, los epitafios son el último testimonio escrito que dejamos de nuestro paso por este mundo. Y a diferencia de otros testimonios escritos que han salido de nuestra pluma, muchas de estas “escrituras últimas” son en realidad epitafios escritos por nuestros familiares, herederos o amigos, aunque algunos de estos epitafios han sido escritos en vida por los propios difuntos, que no han querido delegar en nadie razones obvias. En algunas ocasiones, incluso, siguiendo una costumbre que existía desde la Edad Moderna, algunas personas dejaron escrito en su testamento el epitafio que deseaban que se realizara sobre su sepultura.

  1. Ha publicado recientemente “Historias en la Piedra. La escritura última en los cementerios ingleses de Canarias”. ¿Qué nuevos datos aporta con respecto a sus investigaciones anteriores?

El libro no aporta ningún dato nuevo acerca de los orígenes de estas necrópolis y los miembros de la comunidad extranjera que impulsaron su construcción, temas estos sobre los que se han ocupado ampliamente otros autores, sino que se centra en aquello que ha pasado desapercibido para la historiografía: el estudio de los propios monumentos funerarios, sus escrituras epigráficas, su iconografía y su utilización como estrategias de autorrepresentación y memoria de unas minorías religiosas que enterraron a sus seres queridos en un territorio muy alejado de sus países natales que, además, era católico. En cualquier caso, nuestro trabajo también ha servido para recuperar la memoria de los miembros de la sociedad británica que residieron en las islas cuyas sepulturas aún se conservan, o de aquellos que, estando de paso como turistas o enfermos convalecientes de alguna enfermedad, murieron en nuestra tierra. Cuando muchas personas se acercan a estos cementerios, a veces no son capaces de leer algunas inscripciones debido a la abundancia de siglas y abreviaturas de palabras que no conocemos y que ahora, gracias al catálogo que incorporamos en el libro, podrán leer y traducir con facilidad.

Gracias Manuel Ramírez por sus valiosas aportaciones.

(Fotografía: http://www.manuelramirez.es/ )

Aldara Santana

Historiadora

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