TRAS LOS VIAJES DE ALFREDO KRAUS. TEATROS DE PARÍS

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No solemos ser conscientes de lo importante que son los sonidos en nuestra vida cotidiana, nunca nos paramos a pensar en que, gracias al sentido del oído, podemos reconocer cientos de momentos y objetos sin tan siquiera verlos, como por ejemplo: la llegada de un familiar a casa solo por cómo suena la cerradura al girar la llave o sus pisadas al caminar; si la marea está embravecida o en calma según el murmullo de la olas cuando nos tumbamos sobre la arena en la playa; o como no, que programa están dando en la tele solamente escuchando las voces de los presentadores… y así infinidad de momentos que se te puedan ocurrir.

Pero podría decirse que el sonido que más hemos valorado a lo largo de los siglos ha sido, sin duda alguna, la música, ese conjunto de notas que los instrumentos hacen sonar dando lugar a acordes de lo más variados según como combinemos estos últimos y las voces que acoplemos. Las canciones siempre formarán parte de nuestras tradiciones, y algunas en concreto, representarán grandes momentos y etapas de nuestra vida.

Por este motivo y porque la música es otra de las artes que nos apasiona, en CanarizArte queremos dedicar una sección a la Música. Por supuesto tocaremos muchos sectores, desde la música clásica a los grupos más cañeros de nuestro tiempo.

Lo mejor de todo es que, gracias a la música, no solo podemos disfrutar de bellas melodías que nos relajan o excitan, sino que además, podemos aprender sobre historia, arte, literatura e incluso otras culturas.

Comenzaremos con una serie de capítulos dedicados a El Maestro Alfredo Kraus, donde seguiremos su pista por diversos teatros del mundo de manera que podamos conocer los más bellos edificios dedicados a las artes escénicas como la ópera, el ballet y la música clásica sin la necesidad de movernos de casa y que os servirán de guía para cuando podáis permitiros una escapada a otro país.

¡Ya verán que lugares más hermosos se esconden entre antiguos palcos de madera lacada y telones de suave terciopelo!

Como todos saben, Alfredo Kraus nació en Las Palmas de Gran Canaria en el año 1927, y aunque terminó sus días como uno de los tenores más reconocidos a nivel mundial, el maestro se había graduado en Ingeniería Industrial por la Escuela Técnica de Las Palmas en 1950. Sin embargo, nunca ejerció dicha profesión, su pasión por la música desde muy joven le llevó a pisar los grandes escenarios y deleitar a sofisticadas masas en los más elegantes teatros del mundo.

Después de pertenecer desde los 8 años al coro infantil del colegio y a la Filarmónica de Gran Canaria dando conciertos benéficos, estudió canto con la Señora Markoff en Barcelona y, más tarde, con el maestro Andrés en Valencia. Finalmente fue en Milán donde finalizó sus estudios con la cantante lírica Mercedes Llopart como maestra.

En 1955 fue premiado por el Conservatoire de Musique de Genève. Entonces le propusieron su debut profesional, que tuvo lugar el 17 de enero de 1956, en el Teatro Real de El Cairo, interpretando Rigoletto y Tosca. Ese mismo año cantó La Traviata en Venecia, Sevilla y Turín, y acudió en el mes de noviembre a reinaugurar el Teatro de la Zarzuela de Madrid con Doña Francisquita. Se sucedieron las actuaciones con enorme éxito, pero fue en 1958 cuando su fama y prestigio alcanzaron el reconocimiento internacional por su interpretación de Alfredo en La Traviata, en el Teatro Nacional San Carlo de Lisboa, junto a la gran María Callas.

Comenzaremos nuestra travesía de teatros de la mano de Alfredo Kraus por una de las ciudades con más tradición artística y teatral europea, la ciudad de la luz y del amor ¡Bienvenidos a París!

En la capital francesa se pueden encontrar infinidad de teatros y salas de espectáculos. ¿A quién no le viene a la cabeza el famoso Moulin Rouge o La Comédie-Française? Aunque en este caso, fueron tres los teatros dedicados a la ópera que el maestro visitó: La Ópera Garnier, La Ópera Comique y Ópera Bastilla.

Ópera Garnier

La Ópera Nacional de París, conocida como Palacio Garnier después de que en 1985 se construyera La Ópera Bastilla, fue diseñada por Charles Garnier en el estilo conocido como Napoleón III, pues esa fue su respuesta cuando la Emperatriz Eugenia le preguntó por el tipo de arquitectura empleado en el edificio. En el momento de su inauguración en 1875 constituía el Teatro de la Ópera más grande del mundo. Se encuentra en medio de una plaza majestuosa de la que surgen seis grandes arterías además de la famosa Avenida de la Ópera, que la conecta directamente con la Comédie-Française y el Museo del Louvre. La estructura es de acero y concreto armado, pero está recubierta de ornamento, y sus fachadas imitan palacios venecianos ya que durante la etapa neoclásica, el objetivo era reemprender la sobriedad y belleza de las obras clásicas.

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En su interior se muestra impresionante la gran escalera, y en la sala principal una imponente decoración. La cúpula fue pintada por Lenepreu en la época y recubierta por una composición de Marc Chagall en 1962 por orden de André Malraux. La araña de luces que pende del centro de la cúpula pesa más de seis toneladas y puede descender a nivel del piso mediante un sistema de poleas.

Cuenta la leyenda que Charles Garnier no fue invitado a la inauguración y pagó su propia entrada, aunque al final del espectáculo fue calurosamente aplaudido. También forma parte de mitos y obras literarias, siendo la más conocida, El Fantasma de la Ópera.

En este espectacular teatro hizo su debut Alfredo Kraus con el papel de Werther en 1984. Drama lírico de cuatro actos con música de Jules Massenet basada en la novela epistolar, Los sufrimientos del joven Werther de Goethe, que narra la fatalidad de un amor imposible. A través de unas cartas autobiográficas y de testimonios de personas que conocieron a Werther, nos enteramos de los infortunios de este desdichado personaje que se enamoró apasionadamente de Lotte, una bella y dulce señorita comprometida con el joven Alberto, con quien llegaría a casarse. Werther, al verse no correspondido toma la fatal decisión de suicidarse.

Si quieres conocer mejor los secretos del Palais Garnier visita este enlace: http://orfeoed.com/melomano/2012/articulos/especiales/el-teatro-de-la-opera-de-paris/

Ópera Comique

El actual teatro nacional de L’Opéra-Comique de París, conocida también como Sala Favart, en recuerdo al autor de libretos Charles-Simon Favart, fue reconstruido en un estilo ecléctico a finales del siglo XIX por el arquitecto Louis Bernier y decorado con numerosas obras de artistas de la Belle Époque.

Se encuentra en la Place Boieldieu, a pocos metros de la Opéra Garnier, y se trata de la tercera Opéra-Comique, ya que las dos anteriores, ubicadas en emplazamientos distintos, fueron completamente destruidas a causa de dos incendios, tras la representación de Don Giovanni de Mozart en 1838 en la primera ocasión, y durante la representación de Mignon en 1887 en la segunda ocasión, que costaría la vida a ochenta y cuatro personas.

El edificio actual da la espalda al Boulevard des Italiens y en la pequeña plaza Boieldieu su impoenente fachada está flanqueada por cuatro candelabros de granito de escocia que dan acceso a tres grandes puertas protegidas por rejas diseñadas por el orfebre Christofle. Las tres grandes ventanas del primer piso consagradas entre las arcadas están cubiertas por seis cariátides esculpidas. En el interior sus largos vestíbulos están decorados con estatuas en mármol blanco prefigurando el Drama Lírico y la Comedia Lírica.

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La sala con una capacidad para 1.255 personas está coronada por una cúpula pintada por Jean Benjamin-Constant mientras que la escena está enmarcada por esculturas de Laurent Marqueste.

Recordemos que la primera Opéra-Comique, cuyo origen se remonta a espectáculos de pantomimas y parodias, fue inaugurada bajo el reinado de Luis XIV. En aquella época las partes cantadas se integraban al teatro hablado, oponiéndose a la ópera enteramente cantada. Hoy en día se representan obras líricas y piezas de teatro sin música y su repertorio comprende desde la etapa barroca a la contemporánea.

En 1994 Alfredo Kraus estrenaba una nueva versión de Werther en la Opéra-Comique la cual le parecía un montaje moderno y abstracto con respecto al que ya había representado hacía diez años en París.

Infórmate de la noticia en este artículo de 1994 de El País, que explica detalladamente las novedades de la puesta en escena y recoge el testimonio del maestro Alfredo Kraus: http://elpais.com/diario/1994/04/04/cultura/765410417_850215.html

Ópera Bastille

Situada en el emplazamiento de la antigua estación de Paris-Bastilla, cerrada en 1969 y demolida en 1984, la Ópera Bastilla figura entre los grandes trabajos realizados en París bajo la presidencia de François Miterrand al igual que la Pirámide del Louvre, el Arco de la Defensa o la Biblioteca Nacional de Francia. Queriendo dotar a la capital de una ópera moderna y popular, éste elige el proyecto del arquitecto uruguayo-canadiense Carlos Ott entre las 756 propuestas recibidas.

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Fue inaugurado el 13 de julio de 1989 con ocasión de las fiestas celebradas por el bicentenario de La Toma de la Bastilla. A pesar de algunas dificultades técnicas concernientes a la acústica de la sala, al funcionamiento automático de la maquinaria escénica y a las anomalías de la construcción que dieron pie a un rápido deterioro de la fachada del edificio, provocando que estuviera prácticamente en obras hasta estos últimos años, la Ópera Bastilla no ha cerrado nunca sus puertas al público. El edificio se caracteriza por la transparencia de sus fachadas y la unidad de sus materiales, destacando su centro panorámico en semicírculo que se encuentra en el séptimo piso y que permite una vista única de la ciudad de este a oeste.

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La Ópera Bastilla es ante todo, un gran teatro moderno, que responde a las necesidades de las grandes propuestas del arte lírico para las que fue consagrado. También cuenta con una amplia programación dedicada a obras contemporáneas, de hecho, aquí han estrenado sus obras los principales artistas líricos internacionales del panorama actual como el estreno mundial en 2001 de Akhmatova, la segunda ópera del joven compositor Bruno Mantovani.

En 1989 con motivo de la inauguración de este nuevo teatro, Alfredo Kraus interpretó sus mejores papeles en francés, Werther y Romeo.

Para terminar os dejamos algunas imágenes del maestro interpretando su papel fetiche, Werther. Os esperamos en el siguiente capítulo.

  Marta Ruzafa

Historiadora del Arte

 

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